No vale la pena poner en riesgo la salud.


 Escrito para Fitness por Johann López Iñiguez

Con la variedad e intensificación de los métodos comunes de entrenamiento, se ha incrementado la dificultad de asegurarse una superioridad física y técnica, por lo que sin justificación, algunos deportistas, recurren a otros métodos que comprenden diversos agentes farmacológicos, con el fin de incrementar artificialmente su rendimiento físico.

Dentro de los múltiples avances científicos logrados dentro del campo de la medicina, se encuentran los esteroides anabólicos, los cuales han proporcionado sorprendentes beneficios cuando se administran adecuadamente “en los padecimientos” para los que están indicados como son: casos de desnutrición severa, depresión, andropausia, osteoporosis, fracturas, cáncer y otras enfermedades crónicas en donde está incrementado el catabolismo de proteínas.

Sin embargo el uso, o mejor dicho el abuso de los esteroides anabólicos ocasionan problemas que atentan contra la salud e incluso contra la vida de quienes lo consumen.

Los deportistas han sido un sector donde ha proliferado esta práctica.

Pero ante todo esto, ¿qué son los esteroides anabólicos?

Son preparados derivados de la testosterona, que buscan promover el crecimiento general del cuerpo, y la testosterona es uno de los más potentes que se conocen.

Los andrógenos producen los cambios de la pubertad que transforman al niño en hombre. Los grandes músculos del hombre, son un carácter sexual que depende del andrógeno para manifestarse.

La hipertrofia de los músculos en respuesta a la testosterona, requiere retención de nitrógeno y otros elementos para construir protoplasma y en este sentido, la testosterona, obra como anabólico. Los efectos anabólicos para la construcción del protoplasma son retenidos en proporción adecuada. Además del nitrógeno, es retenido; potasio, sodio, fósforo, azufre y cloruro con aumento de peso, explicado por el agua retenida con sales y proteínas.

En cuanto se dejen estos fármacos, hay una recuperación, perdiendo el organismo sodio, cloruro y agua, en seguida, fósforo y potasio y por último nitrógeno. La mayoría de los nuevos esteroides anabólicos, no se han estudiado en el hombre, como la testosterona.

Se cree que el testículo secreta testosterona constantemente, dando una concentración baja de hormona en la sangre, de 0.4 a 1 microgramo / 100ml. Se piensa que un joven normal, secreta 7 mg diarios (4.0-8.0 mg). Cantidad que se degrada en el hígado.

Los esteroides anabólicos administrados a la mujer, producen efectos virilizantes, como aumento del vello corporal. No hay pruebas convincentes de que los esteroides anabólicos aumenten la fuerza ni la capacidad de trabajo de los atletas sanos normales. Los voceros de la Asociación Médica Norteamericana, afirman que ninguna droga ni otra sustancia artificial podrían beneficiar de manera segura y sin peligro a un individuo normal en cuanto a su resistencia o fuerza, ni ofrecerle mejor desempeño atlético del que ya es capaz por medio de sus propios recursos o su propia actitud natural.

La forma en que los deportistas llegan a utilizar los esteroides anabólicos empíricamente se basa en dos principios: 

  • El de reclutamiento.
  • El de rotación de las sustancias utilizadas.

Lamentablemente la mayoría de las personas que empiezan un ciclo, no tienen la menor idea de lo que se están administrando y peor aún, son victimas de charlatanes que venden sustancias alteradas o de muy baja calidad. Hasta el momento, no se ha logrado obtener un derivado androgénico que posea demasiada potencia anabólica, sin los consecuentes efectos secundarios de la testosterona.

Lo que los deportistas desconocen, es que para lograr ese incremento de volumen muscular, se deben administrar dosis elevadas y por tiempos prolongados. Ya sea por las dosis o por los tiempos de administración, el riesgo de su empleo es mucho mayor que los posibles beneficios que se atribuyen a los anabólicos.

El principal efecto secundario se observa a nivel de la esfera sexual, ya que condiciona la inhibición de la función y/o atrofia de la glándulas genitales, tanto masculinas como femeninas. A nivel cardiovascular, los anabólicos ocasionan edema, líquidos y electrolitos, predispone la hipertensión arterial, trastornos de coagulación de tal forma que se incrementa el riesgo de enfermedades cardiacas, vasculares y alteraciones sanguíneas (leucemias).

En piel se favorece la presencia de acné, altera la distribución del vello corporal (principalmente el facial) y en algunos casos predispone la calvicie prematura. A nivel psicológico modifica el libido (inicialmente incrementa el apetito sexual, pero luego lo disminuye). Provoca labidad emocional, esto es, modifican el carácter, torna al individuo más agresivo e irritable, puede llegar a ocasionar crisis maniaco depresivas. Algunos autores reportan que aumenta el estado de vigilia.Y lamentablemente, muchos de estos casos son irreversibles, ahora me imagino que pensaras más de dos veces antes de “entrarle a los chochos”.

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