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Este padecimiento es una enfermedad cerebrovascular, una de las principales causas de muerte en varios países.


Por Redacción Fitness

La enfermedad cerebrovascular, a la que pertenece la embolia, puede ser prevenible, porque los factores de riesgo son controlables, afirmó Antonio Arauz Góngora, académico de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

“Quien la padece tiene alta probabilidad de morir o quedar discapacitado en mayor o menor grado, pues afecta la motricidad, la vista y hasta el lenguaje, dependiendo de la parte del cerebro que se dañe”, expuso el médico, pero remarcó que es prevenible.

La incidencia es más alta en personas mayores de 60 años, aunque puede presentarse en individuos más jóvenes, sin distinción de sexo.

“Los factores para su ocurrencia se dividen en dos: los que pueden modificarse y los que no. La edad no es modificable y sabemos que después de los 60 años cada lustro se incrementa el riesgo, porque las arterias sufren cambios, pierden elasticidad o se llenan a causa del colesterol o arteriosclerosis”, indicó el experto.

Hay otros factores, aquellos que puedes modificar, como controlar la presión arterial alta, evitar la diabetes mellitus, no furmar, realizar ejercicio, beber poco o no beber y evitar obesidad.

“Un individuo que tiene más de 65 años y que es hipertenso, diabético, obeso y fumador tiene un alto riesgo”, señaló Arauz Góngora.

El neurólogo explicó que la enfermedad es un conjunto de afecciones neurológicas, que "implica la oclusión de las arterias o un infarto cerebral, que la gente comúnmente conoce como embolia", porque son coágulos o émbolos que llegan al cerebro y tapan las arterias. Esto representa alrededor del 80 por ciento de los casos ocurridos.

El 20 por ciento restante se debe a la ruptura de los vasos cerebrales, lo que provoca un derrame de sangre dentro del cerebro, a lo “que se le da el término de hemorragia cerebral”.

Señales de alerta

Arauz Góngora mencionó que un individuo puede presentar alteraciones neurológicas de un momento a otro, de modo que es importante que la gente las reconozca para tratarlas oportunamente.

Existe la escala denominada FAST (Face, Arm, Speech, Time), que consiste en pedir al paciente que sonría y ver si hay alguna asimetría o parálisis facial.

“También se le solicita que levante los brazos y los mantenga arriba para determinar si hay debilidad en alguno de ellos, y que repita alguna frase para evaluar si entiende y puede reproducirla”, ya que si es incapaz de hacerlo, lo más probable es que esté pasando por un evento cerebrovascular y debe ser hospitalizado, dijo el médico. “Que una persona sobreviva depende de muchos factores, pero es un hecho que la mortalidad ha disminuido por los tratamientos novedosos que permiten destapar las arterias, minimizar el daño cerebral y lograr que haya menos secuelas”.

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